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Mostrando entradas de julio, 2025

Camarón que se duerme se lo lleva la corriente los dichos Mexicanos desde la perspectiva Jungiana y el inconciente Colectivo

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  "Camarón que se duerme se lo lleva la corriente" es más que un refrán popular: es un reflejo de la sabiduría ancestral condensada en palabras. Según Carl Jung , los dichos tradicionales como este forman parte del inconsciente colectivo , expresando arquetipos universales mediante símbolos locales. En este caso, el camarón representa lo frágil, lo pasivo. La corriente , el cambio inevitable. El mensaje: si no estás alerta, la vida te rebasa . 🏝️ Es probable que este dicho haya nacido en zonas costeras como Veracruz o Sinaloa, donde el ritmo del mar enseña a vivir despiertos. Pero lo más fascinante es que otras culturas tienen frases similares , cambiando los elementos pero manteniendo el trasfondo simbólico universal . 🌎 Similes internacionales del dicho mexicano: 🇺🇸 Inglés (EE.UU.): 🗣️ "You snooze, you lose." (Si te duermes, pierdes). → Muy usada en el contexto competitivo: si no aprovechas el momento, otro lo hará antes. 🇧🇷 Portugués (Brasil...

El Apóstol Número Capítulo VII 13 El Apóstol Capítulo Final

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  Capítulo VII – El Apóstol “Echaron suertes, y la suerte cayó sobre… y fue contado con los once apóstoles.” — Hechos 1:26 Yo nunca lograba estar lo suficientemente cerca como para ser contado entre los doce. Pero con el tiempo, acepté la voluntad de Dios y viví alegre, promoviendo entre nosotros el entendimiento del Evangelio. Los apóstoles discutían quién ocuparía el lugar de Judas, el que había traicionado a Jesús, yo ya hasta había olvidado ese nombre, después de todo creo que fue uno de los que más sufrió pues nunca pensó que el mismo fue engañado para entregar al Señor no a la cárcel sino a la crueldad humana de grupos religiosos y políticos, todo por poder y aunque lo nieguen, también por dinero, así pues, propusieron dos nombres: José llamado Barsaba ¨El Justo¨, y el mío. Oraron al Padre, y echaron suertes. Se encerraron entre ellos. Solo se veían manos moviéndose y se oían palabras como: “Cefas, Biblos, orcross…” Hasta que dijeron mi nombre: Matías. Me convertí...

El Apósto Número 13 Capítulo VI El Resucitado

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  Capítulo VI – El Resucitado   “Fueron al sepulcro llevando las especias. Y hallaron removida la piedra del sepulcro (…) Estando ellas perplejas, se presentaron dos varones con vestiduras resplandecientes. —¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?” —Lucas 24:1–10 José de Arimatea, acompañado de Nicodemo, pidió el cuerpo del Señor a Pilato, y este —atemorizado por los signos celestes— accedió. Nosotros lo bajamos, y también a Juan y Santiago. A ellos los sepultaron sus familias. Al Señor, en un sepulcro nuevo. Yo, al verlo así, lloré. Me hinqué y recé como Él nos enseñó: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. Danos hoy el pan nuestro de cada día. Perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén. Las mujeres limpiaron su cuerpo con las esencias que trajo...

El Apósto Número 13 Capítulo V El Hermano

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Capítulo V —El Hermano “Porque cualquiera que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano…” — Mateo 12:50 Luego cuando el Maestro expiró, algo de nosotros los vivos murió con Él. Juan y Santiago entonces hacían muerto.   Vi a Pedro entonces, ahí, con el rostro muy demacrado, y al joven Juan Marcos junto a él, como consolándolo. Me pareció extraño ver a Marcos cubierto solo con una túnica. Pero estaban a mi lado; yo ni siquiera los había notado, pero algo en mi corazón me condujo a abrazarlos. Con algo de miedo lo hice, porque no estaba acostumbrado a tener esa intimidad con los Doce. Sin embargo, parecía que ellos ya me esperaban. Pedro y el joven Juan Marcos recibieron mi abrazo. Pedro lloró amargamente bajo mi brazo; el joven Marcos contuvo las lágrimas, pero se notaba que le preocupaba profundamente su padre espiritual, es decir, Pedro. —Le fallé al Señor —dijo Pedro—. Huí del Getsemaní porque tuve miedo. Pero rondé la prisión y la plaza d...

El Apóstol Número 13 Capitulo IV El Hijo

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  Capítulo IV—El Hijo “Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.” — Juan 19:26–27   Entonces me alegré de estar ahí con él no con mi amigo, ni como mi Señor o Maestro, sino como mi hermano. Estaba donde Él me necesitaba, y donde yo lo necesitaba a Él. Recordé aquella vez en que la madre de Santiago y Juan —los llamados Hijos del Trueno, o Boanerges, hijos de Zebedeo y Salomé— le pidió al Señor que sus dos hijos se sentaran, uno a su derecha y otro a su izquierda, en su Reino. Él les respondió: —¿Pueden beber del cáliz que yo he de beber? Ellos dijeron que sí, aceptando. Y Él les dijo: —A la verdad, de mi cáliz beberéis. Pero el sentarse a mi derecha y a mi izquierda no es mío darlo, sino del Padre. No supe entonces si eso era una dádiva o un castigo. Pero con los años comprend...

El Apóstol Número 13 Capítulo III El Discipulo

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  Capítulo III —El discípulo “El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.” — Lucas 9:23   Aunque nunca fui contado entre los Doce, pues ese círculo era hermético conmigo, me sentía orgulloso de considerarme abiertamente su discípulo. Además, fui asignado a la administración —aunque él nunca lo pidiera— también me hice su guardián. Los peligros eran muchos, había quienes querían prenderlo y darle muerte. Recuerdo ver gente extraña espiando durante el viacrucis del Rabí. Incluso puedo evocar a uno de ellos desde aquella vez que se perdió, y lo hallamos en el templo enseñando. Nosotros éramos aun unos niños, pero recuerdo que aquel hombre lo miraba desde la sombra con una mezcla de admiración y ternura por la enseñanza de Jesús niño. Esa cara iluminada fue lo primero que vi al entrar. Nunca me olvidé de é, no recuerdo con exactitud su rostro, pero si recuerdo su expresión de felicidad de una promesa cumplida. Lo he vuelto a v...

El Apóstol Número 13 Capitulo II El Testigo

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  Capítulo II – El Testigo “Y vosotros también daréis testimonio, porque habéis estado conmigo desde el principio.” — Juan 15:27   Siempre lo supe. Se decían muchas cosas de él, pero es muy diferente cuando lo ves con tus propios ojos. Él realmente me maravilló desde aquel día en que le dije: “Anda y ve”. Y fue. Y lo siguieron. Yo, más por curiosidad, lo acompañé. Al final, él encontró una manera para que yo pudiera seguirle sin ser contado entre los discípulos. Me encargó la administración de los recursos, aunque no el manejo directo de las monedas; eso era tarea de un tal Judas. Me tranquilizaba que no se lo hubieran dado a aquel cobrador de impuestos, famoso por su corrupción. Pero este hombre, Jesús, realmente había venido por los pecadores, no por los justos. Eso decía él. Yo me mantuve cerca también para protegerlo. Había demasiados que se turbaban con sus palabras: líderes poderosos y religiosos. Y eso era peligroso. Yo llevaba una espada. Él me dijo que n...

El Apóstol Número 13 Capitulo I El Amigo

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Capítulo I – El Amigo “Ya no los llamaré siervos… los llamaré amigos.” — Juan 15:15   Nos conocimos desde antes de nacer. Mis padres, que se dirigían a Egipto, se encontraron con los suyos. Nosotros, por nuestra parte, ya estábamos en el vientre de nuestras madres. Desde entonces, siempre orbitamos el uno cerca del otro. De niños fuimos más que amigos: compañeros. De niños algunos decían que parecíamos gemelos, aunque no compartíamos lazos de sangre también crecimos y el parecido fue poco más que nada porque el llegó a ser mucho más alto que yo. Sin embargo, al crecer, nos tratábamos como hermanos. Recuerdo cuando me dijo, luego de su bautismo con el Bautista: —Amigo, siempre te lo he dicho, pero creo que no me has tomado en serio. Voy a empezar mi ministerio y quisiera que tú fueras el primero de mis acompañantes. Me reí a carcajadas, le di un abrazo y respondí: —¿Yo? ¿Seguidor tuyo? ¡Ni lo sueñes! Mejor tú sígueme a mí. Él se rio hasta las lágrimas y dijo: —...

Pincelada Divina

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  Pincelada divina  Por Matlogoz Que bonito pinta Dios en los cielos, con pinceladas de luces de ensueño, la fina hermosura extiende sus velos, sobre la cara del gran sol risueño que ilumina un mundo entero de anhelos.   En el   más ínfimo de los detalles, la suprema deidad de Dios se ostenta y pueden verse dibujar sus talles como dibuja el destino las calles del camino, que ante el hombre se presenta.   La caricia de su mano invisible, hace trizas lo llamado imposible pues Dios sana hasta el ojo que esta ciego y se empieza a oír lo que era inaudible en el eco piadoso de su ruego.   En la cuarta estrella de lo infinito, en las puntas destellantes hay escrito el nombre eterno que nadie conoce , ¡Dios hermoso, has que en ti el hombre repose, en el amor de tu nombre bendito!   Cuando un artista impregna toda su alma con soplo de vida sobre su esencia, la gran obra refleja su presencia y hoy, que es...