El Apostol 13

 







El Apóstol 13

Capítulo I

“Ya no los llamaré siervos… los llamaré amigos.”
— Juan 15:15

El amigo

Nos conocimos desde antes de nacer, mis padres que se dirigían a Egipto se encontraron con los suyos, nosotros por nuestra parte estábamos en el vientre de nuestras madres, él y yo a partir de ese momento siempre orbitamos cerca el 1 del otro, desde nuestra niñez más que como amigos, fuimos compañeros incluso algunos decían que éramos gemelos pero no teníamos esos lazos sanguíneos sin embargo después al crecer nos tratábamos como hermanos.

Recuerdo cuando me dijo, luego de su bautismo con el Bautista, amigo siempre te lo he dicho pero creo que no me has tomado en serio y entiendo – cuando dijo eso me lo dijo repentinamente y acompaño a sus palabras con sonrisa que era genuina y un apapacho sobre mis lomos - Pero yo empezaré mi ministerio y quisiera que tú fueras el primero de mis acompañantes. – Yo no pude evitar emitir una carcajada y responder ese apapacho fraternal con un efusivo abrazo y le dije- Jajá yo? Un seguidor tuyo? ni lo sueñes es más yo te invito a ser seguidor mío – Jajaja su carcajada fue portentosa hasta llorar y exhalar de alivio- Claro, claro amigo pero primero la obra de mi Padre. – pero te guardaré un lugar porque tengo fe en que algún día lo vas a considerar, ya no serás el 1, pero te dejaré el último lugar serás el 12, no, espera, mejor dicho serás el 13- yo no lo entendí pero a decir verdad nunca le entendí del todo y para retarlo vi más allá a unos hombres que eran pescadores y dije- Mira a ver sí es cierta tu determinación y ahora sí haces lo que dices, lo de Dios se empieza ya mismo así que ve y dile a esos hombre que te sigan verás que no es tan fácil como piensas.

Me abrazó y en lugar de amigo, me dijo hermano, cuídate mucho yo todavía andaré cerca y se fue hacia aquellos hombres, oí lo que les gritó sobre hacerlos pescadores de hombres, mi carcajada se esfumó y quedé asombrado de que aquellos hombres sí le siguieran y otros más que fue juntando hasta llegar hasta 12 y   más, y yo que era su amigo no lo hice al menos no como me lo imaginé, pero sí le seguí después de todo, él al notarlo me dijo entonces – ya ves, te dije que serías el 13 hubieras sido el 1 pero ni modo, no quisiste- me quedé viéndole y pensando para los demás ese hombre es un Maestro un enviado de Dios pero para mí era el amigo que siempre había tenido, tal vez por eso nunca le tomaba en serio- le dije entonces- jajá que va, ser uno de tus discípulos cercanos los próximos apóstoles de la buenas nuevas, uno de los 12, ha no perdón digo uno de los 13 por la voluntad del señor – y aunque lo dije de esa forma sí estuve cerca de él siempre, todos sabían mi nombre pero al no declararme su seguidor directo pero sí su allegado simplemente sus seguidores me decían a mí el amigo del señor.

Capitulo II

“Y vosotros también daréis testimonio, porque habéis estado conmigo desde el principio.”
— Juan 15:27

El testigo

Siempre lo supe, se contaban de él muchas cosas, pero es muy diferente cuando lo ves con tus propios ojos, él realmente me maravilló desde aquel día en que le dije a anda y ve, y fue y le siguieron yo más bien por curiosidad de ver hasta donde llegaba le acompañé, al final él me tomó el modo para que yo tuviera un excusa para seguirle aunque no fuera como su discípulo, así que me encargó la administración de los recursos solo el control no el manejo de las monedas, esas actividades ya estaban asignadas a un tal Judas, menos mal que no se las dieron a ese que tiene fama de Corrupto cobrador de impuestos ese sí sería un ladrón seguro , este hombre realmente como dice ha venido por lo peor de este mundo, no por justos sino por pecadores me parece que dice él, pero en fin, ahora le sigo y estoy cerca de él también para defenderlo porque he visto como muchos se turban por sus palabras sobre todo los hombres más poderos y religiosos y eso es peligroso yo he optado por llevar conmigo una espada él me ha dicho que no lo haga, que no es necesario matar a espada yo le he dicho que solo es por precaución, él solo mueve la cabeza y a veces es como si me hablara con el pensamiento por puede oír como otras veces su voz diciéndome tú nunca entiendes, al momento de levantar la mirada hacia él, veo que está tan lejos que su voz no podría llegar a mí tan claramente como lo escuché y además está bebiendo aquel vino que según hizo con agua, me pregunto qué truco habrá usado porque incluso yo he probado de ese milagro y es un vino delicioso casi divino, cada vez lo admiro más y en secreto en mi corazón además de nombrarlo como mi amigo, mi hermano también le digo señor, pero me avergüenza la forma en la que me ve él aguantando una sonrisa como si supiera mis pensamientos, luego como él me conoce tan bien, mejor deja de hacerlo y se empieza a ocupar por los demás pues ahora tiene mucha gente a su alrededor, yo le quité importancia a ese pensamiento y le empiezo a ver, a escuchar y sobre todo a comprender, el realmente es el hijo de Dios el Cristo, la otra vez oí a sus propios discípulos contender por quién era él, unos decían que era profeta, o Elías o Moisés los otros solo decían que era el Señor por los portentos y milagros que hacía, o el Maestro, yo molesto les grité – Que no ven ustedes que son los más allegados a él que él es Cristo – me sorprendió ver que esos hombres ya no me tenían respeto callaron y me vieron altaneramente, después se cerraron entre ellos mismos para seguir con la discusión, al voltearme para irme ya a patrullar puedo oí a uno llamado Pedro que decía a los demás, este que va a saber de las cosas importantes como se atreve a llamarle a otro el Cristo, yo volteé para verle y de nuevo sucedió en ese momento ese hombre calló mirando hacia mí de forma extraña, como preguntándose si yo lo había escuchado, luego parece que lo repensó muy bien y determinó de que a nuestra distancia eso era imposible, está última palabra no solo la pensó sino que la dijo en voz muy baja y siguió con lo suyo sin voltear de nuevo a verme, pero yo lo escuché y también decidí salir de ahí de una vez por todas.

Luego, días después él les estaba preguntando a esos mismo hombres quien decía la gente que era él y quien decían ellos que era él, lo mismo de siempre de rebelde, profeta y de maestro bueno le repetían que era, pero se oyó una voz muy fuerte como se declara un siervo a un Señor, tú eres el Cristo hijo de Dios, era la voz de Pedro yo estaba a punto de soltar una carcajada en lugar de estar furioso, pero él parece que adivinando como siempre mis pensamientos me miró para que me contuviera, después le dijo ese hombre que estaba en lo cierto ,y dijo está será la roca con la que edificaré mi iglesia, todos pensaron que hablaba de Pedro y que así el Señor mismo le declaraba ante los demás, pero yo sabía que habla de esa roca porque así era la mayoría de los hombres unos aprovechados y me fui con esa idea.

Me crucé con Pedro más tarde, me pregunté cómo sería ese encuentro, que actitud pondría si mostraría la misma arrogancia de antes, pero ese hombre se acercó a mí, con la cabeza gacha, y no mirándome a los ojos, señor usted que he visto que es amigo del Señor, le conoce bien, aunque usted mismo no es seguidor de él, dijo la otra vez que él era el Cristo, y yo aunque ustedes no lo haya escuchado le ofendí por esa declaración, primero de todo reconozco mi error e ignorancia, después le agradezco por sembrar esa idea en mi mente, pues está germinó pronto por yo ver todas las cosas hechos por el Señor, y comprendí que usted tenía razón así que hoy como si el maestro lo supiera hizo esa pregunta y mi alma y mi voz no pudieron dejar de declarar tal verdad, y entonces mi alma se regocijó y el Señor mismo me puso de ejemplo por eso ya no pude decir más, aunque me sinceré con el señor más tarde diciéndole que lo que dije que porque usted lo había dicho antes y terminó de hablarme.

Yo me maraville pues ese hombre era sincero y cambié mi perspectiva sobre el significado del dicho de roca, y comprendí que no se estaba refiriendo a un hombre en específico sino a la actitud de ese hombre, a la forma tan sincera en que acepta una verdad divina, pero también me molestó que se haya enterado de que yo ande diciendo esas cosas por ahí, seguro se le suben los humos a la cabeza.

Y lo dicho hecho cuando nos encontramos Jesús y yo su caminar era ornamental y sus cejas se movieron de arriba abajo, y me dijo – E tú, siervo, sírveme un vaso de vino y extendió la mano en señal de espera, yo solo sonreía alegrándome un poco al saber que él ya sabía que yo le reconocía , servirle agua o pasarle algo era algo cotidiano, así que me levanté y le serví el vino y se lo llevé- cuando se lo entregué el hizo una cara examinadora, y olfateó la copa, entonces dijo – No, siervo malo, este vino es de mala calidad, ve al pozo y del agua que saques conviértela en vino, yo tú señor te doy el poder, ya viste que ese es el mejor vino, ve, anda y corre.

Yo de inmediato hice lo que tenía que hacer, y le dije – Sí Rabí, con que usted quiere eso he, me parece que mejor ya que fue bautizado por agua y espíritu yo le doy el bautismo de la vid- y le vacié la copa sobre la cabeza, todos se rieron, primero él a carcajadas , una risa que nos alegró más que cualquiera de sus sermones y nos contó más del reino de Dios que todas sus parábolas, yo al mismo tiempo que él, sintiéndome orgulloso de ese amigo y hermano, siendo así su compañero y testigo de sus obras.

Capitulo III

“El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.”
— Lucas 9:23

El discípulo

Aunque yo no era considerado a la altura de los 12 discípulos , pues ese grupo era muy hermético conmigo, me daba orgullo poder considerarme abiertamente su discípulo, pero también su asignado a la administración y aunque él no lo pidiera también era su guardián pues los peligros eran muchos, mucha gente quería prenderle y darle muerte, yo incluso pude ver a gente extraña observando el viacrucis del Rabí, incluso puedo recordar haber visto a uno de esos desde los tiempo en que él se perdió y al buscarlo sus padres y mi familia lo encontramos en un templo enseñando, un hombre lo veía desde un rincón su cara estaba iluminada de admiración y ternura oyéndolo, yo lo noté porque fue lo primero que vi al entrar y porque para mí fue algo diferente a todos, pero ese hombre no creo que me haya visto nunca pues estaba extasiado, después en estos últimos días lo vuelto a ver, siempre mirando al Señor con admiración, así que por eso estoy alerta, además he notado una mala administración de los dineros, parece que ese tal Judas no es tan honrado como su señor, ambas cosas se las he comentado a él, de lo primero me contesto que son las cosas que tienen que pasar, para que él cumpla su misión, que no me preocupara, de lo segundo me dijo que ya lo sabía que incluso ese amigo como él les decía a sus compañeros lo iba a traicionar y a entregar ante sus escarnecedores,-me quede muy serio él lo sabía pero al parecer estaba ya preparado le dije – entonces yo no puedo hacer nada para defenderte o protegerte? – él se perturbo en la mirada, cubrió sus ojos con su antebrazo derecho y dijo imitando como cuando chilla un niño – No, no, tal vez si hubieras sido el primero de mi apóstoles, o si quiera uno de los 12 es una lástima – Yo nunca he podido con él, parece un niño pero en realidad es un gran señor, yo le respondí- Tonto no tomas nada en serio, no ves que te van a hacer daño? Y eso va a doler mucho son unos salvajes.

Él con su toque me calmó y dijo- Tranquilo todo esto tiene que pasar, yo siempre espero lo mejor de los hombres, pero los comprendo y es necesario que esté sea el camino hacia la redención de los ellos para con Dios.

Yo le dije lo que siempre le decía- Nunca te entenderé.

Si no te conociera desde niños y no viera los milagros que haces y las palabras que dices, no podría creer quien eres.

Entonces nos abrazamos y nos despedimos.

La entrada a la ciudad fue muy escandalosa, incluso consiguieron a ese burrillo que más que parecer una señal de realeza o divinidad parecía de broma pero así fue bien recibido, con caminos de telas echadas al paso y palmas sacudiéndose, había tanta gente ahí alegrándose de él y reconociéndole que se me fue el miedo que había en mí, si mucha gente le quería, como sería posible que unos pocos corruptos significaran tanto peligro para él, suspiré aliviado pensando que no había tanto peligro después de todo, en su reunión con sus 12 repartió pan y vino, dijo muchas cosas pero la más alarmante para mí era que dijo que uno de ellos lo iba a traicionar, y cada uno le preguntaron al señor, seré yo señor quien te traicione? Como si fueran ignorantes de las intenciones de sus propios corazones y me pregunté, no será acaso que todos han pensado en traicionarle y por eso preguntan? Yo estando como guardián de la puerta solo eso escuché claramente y para seguir el juego o quitar la tensión, yo mismo grité dramáticamente – Seré yo Señor tu siervo quién te traicioné?- Todos voltearon y como encontrando al traidor prometido, pero el Maestro se rio con mucha fuerza- jajajaaja Bufón jajaja claro que serás tú, quien más podría- yo me reí con él, y los demás pasaron de la seriedad al juego, la tensión se olvidó entre ellos como aliviados, pero Jesús y yo terminamos solo mirándonos seriamente entre nuestras ultimas muecas de nuestras risas, al final se acercó a mí y me dijo- Vaya parece que fue buena medida de tu parte mantenerte fuera de los 12, tú ya tienes el toque de aliviar las almas- Claro Maestro, tú me has enseñado bien Rabí, pero también no olvides que yo como tú a mí nos tomamos esto enserio el asintió por fin ya como un hombre preparado y dije- así es amigo mío , debemos estar preparados y tu no te salvarás de ser parte de esto jaja- se rio un poco pero se alejó con un semblante diferente uno más humano que nunca.

Todos salimos detrás de él, yendo al monte en donde él solía ir para orar, sin embargo vi que uno de ellos se fue para otro lugar , no lo reconocí , pero le pregunté a otro que sí lo conocía y si sabía por qué se iba a parte, ese el hombre miró y de inmediato reconoció a Judas, entonces me dijo que era él, y que seguro iba a una encomienda que le encargo el señor que hiciera como comprar víveres, porque el maestro hablo de él en la cena y no entendimos bien que era, pero suponemos que fue eso. –Yo lo escuchaba pero al mismo tiempo no le quité la vista de encima a Judas hasta ver la dirección que tomaba, lo quería seguir pero entonces dejaría al maestro solo, preferí quedarme con él, y tener fe en que todo pasaría con bien.

El Señor y sus apóstoles hacían lo suyo, se ve que el señor ha sido paciente con ellos, porque son hombres de buena fe, yo por mi parte me quedo vigilando y esperando lo mejor aunque estoy preparado también para lo peor, ya van 3 veces en las que el Señor baja de la montaña, está tercera vez se ha visto un resplandor muy intenso allá arriba, y parece que eso le ha quitado el letargo a los apóstoles, en ese momento de entre la oscuridad se aproximó alguien, reconocí al que me habían dicho que se llamaba Judas, estaba en alerta pero me quedé como petrificado pues no entendía lo que pasaba, se acercó ese hombre al maestro y le beso en la mejilla, siempre le besaba porque decía que lo quería mucho, que lo amaba, y por eso verlo hacer eso era algo normal, después toda la multitud que venía con él, supuse que era la gente seguidora del Maestro, tal vez la gente que lo recibió, pero empezado a hacer escándalo, a violentarse y a querer aprender al maestro, era la traición descarada, me llené de furia quería matar a ese hombre, empuñe mi espada y al ir hacia el lugar donde está aconteciendo todo, lo buscaba entre la gente a pesar de la poca luz, pero cuando lo vi salía corriendo por el mismo lugar de donde había salido, yo quedé más furioso aún, y cuando vi a aquel soldado cerca del señor, furioso quise cortarle la cabeza, pero solo le tajé una oreja, solo entonces escuché su voz furiosa y de mando, reprendiéndome por mi acción y repitiendo otra vez lo que tantas veces ya me había dicho, el que a hierro mata a hierro muere, gracias a Dios y mi brazo fue torpe para cortar la cabeza de ese hombre, y aunque el señor además de ponerse frente al hombre para defenderlo de mi espada también reparó el daño que yo había hecho, no me imagino que clase de portento habría hecho si en lugar de la oreja , hubiera tenido que pegar una cabeza al cuerpo, para mí el maestro siempre fue digno de admiración sobre todo defendiendo sus propios dichos con acciones, en ese mismo momento antes que él mismo, defendió y protegió a lo que yo puedo definir como su enemigo, y con tal enseñanza mi espada bajó, y mi alma entendió sobre la importancia de la enseñanza de ese hombre, también me apresaron yo solo me quedé quieto, y a pesar de mi calma, recibí golpes de mis opresores llenos de orgullo y violencia, pero antes de dolerme cada golpe me llenaba de odio, y solo esperaba el momento clave para regresar el mayor daño posible a esos hombre, estaba preparado pero enseguida me acordé del maestro, lo busqué con la mirada y le vi igualmente recibiendo esos golpes tan violentos, él también me estaba viendo como si hubiera esperado mi mirada, igual que yo aquellos golpes era claro que no le lastimaban estaba más preocupado por proteger aquel hombre al que le había sanado la oreja, también lo escuché decir, Señor los soldados que ahora te pegan también me han de pegar a mí, y se interpuso entre el Señor y los Soldados, entonces ellos, se rieron de él, se burlaron y lo escupieron, lo golpearon entonces tan fuerte que el hombre cayó a lado del Señor, él lo protegió entonces, y le dijo- Gracias por defenderme.

Te han degradado verdad? Ahora solo eres un simple soldado, pero tu siervo está bien verdad? – el soldado sonrió pleno al verse reconocido y dijo- Así es Señor, mi siervo muy querido está bien, si me han degradado por tal cosa, pero sé que he sido puesto aquí para tratar de ayudarte, a eso venia cuando me acerqué presuroso a ti, pero la espada de alguno me detuvo, al final has sido nuevamente tú quien me ha ayudado.

Lo reconocí entonces, ese era el Centurión que se le había acercado a pedirle al señor alguna vez por fe la sanación de uno de sus siervos o amigos, de nuevo comprendí la importancia de una acción y sus consecuencias, ahora no solo hubiera matado a un hombre, sino a un amigo, y ahí estaba él, Jesús mirándome como siempre esperando mi mirada para decirme – comprende el porqué de las cosas, guarda los mandamientos de Dios.

Entonces me alegré de estar ahí con él, la madre de unos hermanos de sus 12 le pidió al señor poner a cada uno de sus hijos a la diestra y siniestra del Señor esos tales llamados hijos del Trueno, él les dijo que si de verdad querían compartir la misma hiel de su destino así sería, no supe si eso era una dádiva o un castigo, ellos dijeron que sí, pero eso de ponerlos a su lado ya era cosa de Dios su Padre, al menos aquí aunque sus ovejas dispersas estamos a la diestra y siniestra del señor, cualquiera  realmente podría testificar del Hijo de Dios y quien se admira de su ejemplo y también el hombre que una vez pidió y creyó en el señor ahora venía a dar fe de él, con el señor como nuestro ejemplo y sustento.

Nos llevaron a la prisión al soldado y a mí, nos dejaron encerrados, mientras al maestro lo llevaron ante sacerdotes y luego ante Poncio Pilato, con el tiempo supe lo que pasó ahí, como es que acusaron al maestro, y como es que hasta poncio Pilato hizo el ritual del lavado de manos, qué es lo mismo que la venda que se pone a la mujer de la balanza inclinada, e incluso hasta trató de liberarlo aprovechando la costumbre, de liberar a un reo, entonces dio a escoger entre un criminal o el señor, y la gente escogió al Criminal, al saber tal cosa pensé en todas aquellas personas que nos habían recibido, pensé que eran muchas y que defenderían al señor, y sí lo hicieron peros los otros que acusaban eran más, no dormí esa noche, angustiado me preguntaba que estaba pasando y pedí al Señor mi Dios que me ayudara, con el paso de las horas, se asomó la claridad del Alva unos pasos de soldados se acercaban y se abría mi reja, vi entonces a un viejo amigo, José de Arimatea que había pagado mi fianza y la del soldado también pero a él no lo podían liberar así que ofreció más soborno que es lo que querían los soldados y nos liberaron a los 2.

José gracias- dije ya estando en una de sus casas- viejo amigo que ha pasado?

Él me miró muy triste, nada he podido hacer, van a lastimar y crucificar al maestro, pero calma amigo, el señor me dijo que es la voluntad del Padre, es el único camino hacia la redención y un nuevo pacto de amor a través de él su hijo, además de que a los 3 días resucitará.

Esas palabras me recordaron el daño que había hecho con mi espada y en el ejemplo que es Señor me dio, pero tenía que estar con él, - y dije – José , tenemos que estar ahí, -él me respondió – Lo sé, y ahí estaremos, también todos sus seguidores , su familia, sus discípulos, sus apóstoles y sus rebaño, solo asentí y aguarde a la hora, ese noche tampoco dormí, y creo que nadie como si el día ya presagiara alguna mala hora, la espera para verlo fue eterna, y cuando llegó esa hora, entonces la espera transcurrió muy lenta, el Señor estaba muy lastimado, y su rostro demudaba solemnidad, ante las fuerzas humanas, el dolor de la piel y los huesos, y el aprecio de notar que cada uno de sus seguidores que le amaban, estaban ahí, me apresuré para estar lo más de él, así que no solo estaba al frente de la fila que veía sino que caminaba paso a paso con el Señor, los soldados eran crueles y más que por ayudar al Señor, querían perturbar a un muchacho que regresaba de pastar era Simón, al cual envidié por estar en su lugar, los soldados dieron un latigazo a Simón pues este en lugar de amargarse el día se conmovió al ver a Señor, y con más fuerza le ayudó, y yo noté como el Señor también se conmovió y corazón se estremeció de amor, por encontrarse con esos buenos hombres, y una lágrima limpió su camino mientras resbalaba, lo crucificaron en el Gólgota y a otros 2 con él, y todos nos acercamos mucho a él con su madre delante de nosotros, aunque los soldados nos mantenían a raya, el señor nos habló a todos, les he preguntado los demás y cada uno de nosotros lo oímos no con su voz de hombre, porque su cuerpo ya estaba muy lastimado, sino con una voz dentro de nosotros, nos dijo “Mujer he ahí a tu hijo” y también “He ahí a tu madre”, eso nos lo dijo a todos , desde entonces María madre de Jesucristo se convirtió en nuestra madre también y nosotros los discípulos sus hijos, todos cuidamos de ella y ella cuido de todos, ya al final el delirio del sufrimiento hizo hablar a los dos hombres crucificados a lado del señor, nuevamente vuelvo a observar que es verdad lo que decía el Señor que ponerlos a su diestra o derecha ya era la voluntad del Padre, uno le decía insultos y le exigía que sí era Hijo de Dios los bajara de ahí, el otro reprendía y le decía a aquel otro hombre, que este de en medio es inocente, más nosotros culpables y merecedores del castigo también le clamaba al señor acuérdate de nosotros cuando vengas en tu reino, y supo el Señor que aquel hombre que veía su inocencia y la justicia del hombre también pidió por su compañero, y el Señor recordó que él también había pedido perdón por la humanidad pues no sabíamos lo que hacíamos y Dios tuvo clemencia, y también por esa acción el Señor dijo de cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso, se lo dijo a él, y también a su compañero, y a cada uno de nosotros y ahí de nuevo Dios no hace acepciones de personas , y el cuerpo del Maestro expiró y los hombres a su lado también, la tierra tembló pero en nosotros hubo calma, el mismo cielo guardo luto 3 horas y el Padre se lo permitió, nosotros guardamos el luto con ella y el Padre nos arrullaba con su Espíritu Santo y lo que para otros fue causa de temor para nosotros paso con tranquilidad, y comprendimos aún más el propósito de Jesús el Cristo, y que debíamos creer en las promesas de Dios porque esas promesas son un hecho, ese día tampoco dormí, algunos ya cansados sí dormían, otros tantos no, sobre todo estábamos en pos de nuestra nueva Madre también, pues todo padre sufría por su hijo, pasó un día sin tiempo, se detuvo el ruido humano y quedó el silencio natural del mundo, solo parecía que nosotros nos movíamos, José pidió el cuerpo del Señor a Pilato y este le dio permiso de tomarlo y darle sepultura pues ahora tenía un miedo permanente por las cosas que estaban aconteciendo y solo le mantenía cuerdo la memoria de haberse lavado las manos, yo y otros nos apresuramos para bajarlo, y a los otros también se nos permitió también bajarlos parecía que Poncio consideraba eso como una buena y conveniente acción para él, y lo fue, a los otros hombres les enterraron como sus familias dispusieron, al señor le prepararon un sepulcro nuevo dado por Nicodemo, yo al ver así a Jesús lloré, en hinqué y empecé a orar como él nos había enseñado.

 Padre nuestro que estás en los cielos

Santificado sea tu nombre,

Venga a nosotros tu reino, hágase tú voluntad

 así en la tierra como en el cielo,

danos hoy el pan nuestro de cada día,

perdona nuestras deudas

así como nosotros perdonamos a nuestros deudores,

aléjanos de hacer el mal,

y no nos dejes caer en tentación

más libranos del mal. Amén.

Las mujeres limpiaron su cuerpo con fragancias que trajo Nicodemo, con lágrimas y respeto, los hombres nos encargábamos del trabajo pesado, nos acompañábamos en el luto, incluso las autoridades romanas nos daban mayor libertad, incluso recordamos a aquel soldado romano al ver lo que acontecía ante la muerte de Jesús declarar “Este verdaderamente es el Hijo de Dios” e hizo con la mano un movimiento que dibujaba la forma de la cruz ante él, desde entonces fui notando que se hizo una costumbre entre los soldados cuando tenían temor de Dios, el día paso rápido y al siguiente los rumores ya eran bullicio, se perdió el temor a Dios en un día y media, entonces mandaron a resguardar la tumba de Jesús y a nosotros nos dispersaban y se ensañaban muchos más , porque aquellos que planearon la muerte de Jesús recordaban que él decía que a los 3 días resucitaría entonces armaron complot pues pensaron que los discípulos también recordaban aquello y ellos mismos robarían el cuerpo, a pesar de que el velo de su templo se había rasgado, ellos nunca cambiaron, por el alboroto y persecución de nosotros también ese día pasó rápido y violentamente, pero nosotros resguardamos tranquilos hasta el tercer día, y aconteció que la resurrección de nuestro señor Jesucristo fue cumplida, esto lo supimos primeramente porque nos lo contaron así las mujeres, que la gran piedra del sepulcro había sido movida y que un Ángel o dos les dijeron que Jesús ya había Resucitado, yo me alegré por Mi Señor y mi amigo, mi corazón palpitaba fuerte pues ya quería encontrarlo, varios discípulos me habían contado que ya le habían visto, incluso Tomás el incrédulo ahora cree, en nosotros cayó el Espíritu Santo el Consolador, fue como despertar de un sueño lucido y entendimos que nosotros mismos éramos sepulcros abiertos y cuando despertamos Resucitamos y nacemos de nuevo y entendemos un poquito, solo un poquito más a Dios, ahora nuestra prisión era nuestro hogar, templo del Espíritu Santo e Iglesia cada uno de nosotros de Cristo, por eso yo quería verle y empecé a orar en mi corazón y pensamiento como el Rabí enseño pero yo en mi lengua mater.
*PATER NOSTER (Latín)*
Pater noster, qui es in cælis,
sanctificetur nomen tuum.
Adveniat regnum tuum.
Fiat voluntas tua, sicut in cælo et in terra.
Panem nostrum quotidianum da nobis hodie.
Et dimitte nobis debita nostra,
sicut et nos dimittimus debitoribus nostris.
Et ne nos inducas in tentationem,
sed libera nos a malo. Amen.

Y también recordaba como lo había hecho él, escuchaba su voz.
*ABUN D’BASHMAYA (Arameo – Transliterado)*
Abun d'bashmaya,
nitkadash shmak.
Tite malkutaj.
Nehwe sebyanaj aykana d'bashmaya af b'ar'a.
Haw lan lakhma d'sunqanan yaomana.
Washboq lan hawbayn aykana d'af hnan shbaqan l'hayabayn.
Wela talan l'nesyuna
ela patzan min bisha.
Amén.


Yo lo observé a ese soldado y a todos los demás aunque no fueran soldados era gente que no solo tenía miedo sino temor de Dios, lo observé como observaba muchas cosas. Y con el paso del tiempo, el Espíritu me enseñó cómo debía enseñarse uno a persignar. Ahora entiendo que yo fui de los primeros en recibir al Espíritu Santo. Lo comprendo: lo recibí justo cuando conocí al Señor. Muchos dicen que la madre de Juan el Bautista describe algo así: un gozo en su vientre. Y aunque no lo recuerde yo con precisión, mis padres me han contado que yo también salté de alegría en aquel momento.

Así fue como entendí que aquel gesto supersticioso del soldado —trazarse una cruz sobre el cuerpo sin saber por qué— era en realidad el germen de una oración física, de una señal viva. Así empecé a enseñarla yo:

Tomamos la mano derecha, juntando índice, medio y pulgar —símbolo de la Trinidad—.
Tocamos la frente y decimos: 'En el nombre del Padre', señalando y simbolizando los cielos.
Luego llevamos la mano al diafragma y decimos: 'y del Hijo', señalando la vida , recordando a Jesús Hijo de Dios y a Jesús como nosotros mismos Hijo del Hombre  y además la respiración.
Después vamos al lado derecho del pecho diciendo: 'y del Espíritu…'
Y finalmente vamos al lado izquierdo, donde está el corazón y decimos completando la oración: '…Santo.' En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, como tejiendo un Dril invisible, un Dril espiritual que protege no solo nuestros cuerpos sino nuestras alamas cada vez que lo hacemos de corazón y conscientemente.

Así entendemos: el Espíritu Santo está a nuestro lado, a la derecha invisible. Nosotros somos el corazón, el órgano vivo.
Para sellar este gesto, formamos un pequeño puño, con el pulgar entre índice y medio, como un corazón recogido.
Lo llevamos a los labios y decimos: 'Amén.' No como cierre, sino como acto de amar.

Capitulo IV

“Echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles.”
— Hechos 1:26

El Apóstol

Nunca podía estar cerca para alcanzarlo, con el tiempo acepté la voluntad de Dios y viví alegre promoviendo ya entre nosotros mismos el entendimiento del evangelio, de está manera entre los Apóstoles platicaban entre ellos quien ocuparía el lugar de Judas el que traicionó a Jesús, los apóstoles alzaron las cabezas y dijeron 2 nombres primero a José llamado Barsabas y luego el mío propio, después de orar a Dios padre echaron un tipo de suerte entre ellos, se cerraron en sí mismos y no sé podía ver, solo se veía mucho movimiento de manos y unas palabras que sonaban algo así, Cefas Biblos orcross, y dijeron mi nombre, Matías Apóstol de Jesucristo ellos echaron la suerte pero la suerte es de Dios, así que le agradezco Dios y a mi profeta favorito por ya desde antes nombrarme como el 13.

Ese mismo día en el camino me lo encontré  Jesús se veía estupendo como nuestro Señor o yo lo encontré o mejor dicho él me encontró a mí, me echó el brazo encima y me dijo alegremente ya ves hermano te dije que serías sino el primero al menos el último, entonces puso su cara de niño mafioso y dicho con una voz según él de Padrino, estaba loco yo no sabía ni de que hablaba, pero ahora en estos tiempos ya lo sé y se entonó  ´el Treceavo ya sabes que soy profeta jajá capichi o no capichi´ y se empezó a reir con esa risa de niño que siempre compartimos y dijo - o como hice referencia a quien sabe quién verdad, a un tal Matías, cuando dije los primeros serán los últimos y últimos los primeros, así ya te encuentro ahora como el Apóstol Matías el treceavo el de la suerte, veo que realmente a quien seguías es a mí y no solo a la gente o a los discípulos, por eso ahora te vas por tu propio camino hacia nuestro mandamiento, predicar a las personas sobre las buenas nuevas pues para nuestro Padre no hay acepción de personas, - yo solo escuchaba y lo veía como mi Señor y como aquel niño que creció conmigo- así es, como nos lo mando y enseño el Rabí, pero esto no es una despedida,- él se rio de buena manera y me dijo- mira yo tengo que hacer más obras de mi padre, pero te propongo algo, aquí ya tengo a mis Apóstoles unos son más terrenales y harán según su obra y para Dios sobre los gentiles también hay un plan, tengo muy buenos prisioneros en Cristo como dicen ellos, que me ayudarán, así que te propongo que vivas está tu vida propia ya que has nacido nuevamente y cuando aprecias tu vida y me digas Señor amigo mío aprecio mi vida porque me la has dado tú y la he vivido yo, por eso es una vida eterna que nadie jamás borrara de la historia que Dios escribió, cuando pase eso vendré por ti y tomaré tu alma conmigo para que se despida de este hombre que fuiste tú en este tiempo, y dejes con él tu vida propia que son tus recuerdos, ya que como dije antes, un hombre no puede servir a dos amos, si te aferraras a los recuerdos no podrías ser feliz con tu nueva vida, y sería como poner una lámpara de bajo de un alud, pero te aseguro que la esencia de tu alma seguirá existiendo y algún día caerá sobre tu propio nombre a su debido tiempo, y ese hombre llevará tu espíritu pero será una nueva expresión de ti, por eso tu nombre solo se mencionará 1 sola vez en el evangelio para recordarte alguna vez si es que se necesita saber quien eres, quien fuiste quien serás y así llamarte nuevamente para anunciar lo importante de la palabra, los hermanos hijos del Trueno pidieron beber de la misma copa mía, jajaja esos necios han hecho de la maldición un gozo y tienen su tarea, pero tú serás el viajero que predique de lo que vio que hizo Jesús el hombre, primero aquí en la tierra y en tu tiempo disfruta tu vida el regalo que el Padre te ha dado, cuando estés satisfecho vendré a preguntarte de nuevo si quieres seguir siendo mi Apóstol, y te haré viajero no solo del suelo de la tierra sino también del tiempo para obra de Dios, no tomes ningún otro nombre, no te llames Cristiano Universal, ni Cristiano de otra denominación, solo llámate Cristiano a secas, solo di, yo soy Cristiano.

Yo me incliné hacia él, y le dije sí Señor yo quiero, llévame ahora. – Él se volvió a reír como un niño, me dijo tonto , disfruta el regalo que Dios te da que es el reconocimiento de estar vivo, es decir debes vivir y ser feliz al final de tus días, de otra forma como también dije, a donde yo iré ustedes no podrán estar.

Y se fue…

Yo viví mi vida, viajando y predicando como Apóstol de Jesucristo el evangelio a las personas, sin llamarlos gentiles, judíos, romanos, egipcios y demás nombres, solo personas, o amigos incluso hasta hermanos, viví lo que tenía que vivir, luego al final un día vino el Señor y me abrazo y me dijo – ya veo que has sido feliz, Bendito sea Dios y que seguirás siendo mi Treceavo Apóstol el viajero , ahora bien vamos con mi Padre nuestro Padre, y cuando se requiera tu espíritu será llamado busca una nueva casa entre los hombres y entonces nace y en su momento sí es necesario guíale hasta mostrarle tú nombre verdadero y el secreto de tu vida, sé el secreto del secreto, para que se reconozca así mismo siendo un hombre nuevo también el tal 999, los de la tierra por verte desde allá dirán tu nombre al revés, pero nosotros que pisamos el suelo del cielo vemos tu verdadero nombre el 999.

Y recuerda siempre en todo evangelio contar sobre la mujer que ungió mi cabeza con un fino perfume y si quieres cuenta también tu payasada de echarme la vid encima, yo no olvido he, algún día me vengaré jajaja, y también recuerda nuestros mandamientos primero amaras a tu Dios sobre todas las cosas, luego amaras a tu prójimo como a ti mismo, y de agregar el nuevo pacto de Dios para con los hombres que es simplemente contar los hechos sagrados que tú ya viste y por supuesto la decisión del Hijo de Dios de ser vía y salvación de los hombres.

Amén dije yo y nos fuimos cuando nadie nos vio,  tanto nos fuimos que hasta parece que nunca existí pero lo mismo se dice de él, así que la verdad para mi está bien.

Escrito por Matías Javier López Gómez


“Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: 'Mujer, he ahí tu hijo.' Luego dijo al discípulo: 'He ahí tu madre.' Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.”
— Juan 19:26-27

Esta fue una de las últimas voluntades de Jesús: que todos recibiéramos a María como Madre. Con ello selló el nuevo nuevo testamento: el del amor total, el 999.

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