La existencia en esa nausea que a veces se instala en nuestro pecho bajando hasta el hueco de nuestro estómago, y la única forma de mitigarla un poco es vomitarla en la blancura donde reciden nuestras letras.
Paradoja existencial
No es que analice mi ser,
o las sensaciones de mis interiores.
Pasa, que mi mirada cae,
más no agacho la mirada como se pensaría,
sino que cae dentro de mí.
Y entonces veo la vacuidad,
la siento, me atrapa, y no me deja,
me somete a su siniestro campo gravitatorio,
obligándome a pisar su frío suelo.
¿Puede acaso un espacio ya sea etéreo o real, estar vació?
Mi alma está llena de vaciedad, ¿es posible la paradoja?
Existe en mí, como un aliento que lo llena todo,
como el aire del mundo en donde viven los hombres.
No sé si ella es un ser simbiótico que vive de mí,
o yo tan sólo soy un parásito que escribe de ella.
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